
La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca sostenida más frecuente en la población adulta y uno de los principales factores de riesgo de ictus. En estos pacientes, el tratamiento anticoagulante es la principal estrategia para prevenir eventos tromboembólicos. Sin embargo, diversos estudios han puesto de manifiesto que en la práctica clínica diaria no siempre se alcanza una adecuación óptima del tratamiento.
En este contexto, nuestra hematóloga en Oroitu, la Dra. Mónica Fernández, ha participado como autora en el estudio científico “Adequacy of anticoagulation in patients with nonvalvular atrial fibrillation”, publicado en la revista científica Journal of Healthcare Quality Research. Este trabajo analiza el grado de adecuación del tratamiento anticoagulante en pacientes con fibrilación auricular no valvular en práctica clínica real.
Puedes consultar el artículo científico completo aquí:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2603647926000084
La fibrilación auricular y el riesgo de ictus
La fibrilación auricular es un trastorno del ritmo cardíaco caracterizado por una actividad eléctrica desorganizada en las aurículas del corazón. Esta alteración favorece la formación de trombos que pueden desplazarse a través del torrente sanguíneo y provocar un ictus.
Por este motivo, en muchos pacientes se indica tratamiento anticoagulante, cuyo objetivo es reducir la capacidad de coagulación de la sangre y prevenir la formación de trombos.
Actualmente, existen dos grandes grupos de anticoagulantes utilizados en el tratamiento de la fibrilación auricular no valvular:
- Antagonistas de la vitamina K, como acenocumarol o warfarina.
- Anticoagulantes orales de acción directa (ACOD), que actúan sobre distintos factores de la coagulación.
La elección del tratamiento y el ajuste de dosis deben realizarse de forma individualizada teniendo en cuenta factores como la edad, la función renal, el riesgo hemorrágico o la presencia de otras enfermedades.
Objetivo del estudio
El estudio tuvo como objetivo evaluar si el tratamiento anticoagulante prescrito a pacientes con fibrilación auricular no valvular se ajusta a las recomendaciones clínicas actuales.
Para ello se analizaron datos de práctica clínica real de pacientes con diagnóstico reciente de fibrilación auricular atendidos en la provincia de Álava.
Metodología y población analizada
El trabajo se diseñó como un estudio observacional retrospectivo en el que se incluyeron 1.446 pacientes con fibrilación auricular no valvular de nuevo diagnóstico.
Los pacientes se clasificaron según el tratamiento anticoagulante recibido:
- 408 pacientes tratados con anticoagulantes orales de acción directa.
- 856 pacientes tratados con antagonistas de la vitamina K.
- 182 pacientes sin tratamiento anticoagulante.
En los pacientes tratados con anticoagulantes de acción directa se evaluó la adecuación de la dosis según la ficha técnica del medicamento. En el caso de los antagonistas de la vitamina K se analizó el control del tratamiento mediante el tiempo en rango terapéutico, considerando adecuado un valor igual o superior al 60 %.
Principales resultados
Los resultados del estudio mostraron diferencias relevantes en la adecuación del tratamiento anticoagulante según el tipo de fármaco utilizado.
- El tratamiento fue adecuado en aproximadamente el 75 % de los pacientes tratados con anticoagulantes de acción directa.
- En los pacientes tratados con antagonistas de la vitamina K, la adecuación fue del 33 %.
- En el grupo de pacientes sin anticoagulación, el 57 % de los casos se consideró clínicamente justificado.
Entre las principales causas de inadecuación se identificaron:
- Dosis incorrectas de anticoagulantes orales de acción directa.
- Control insuficiente del tratamiento con antagonistas de la vitamina K.
- Ausencia de anticoagulación en pacientes con indicación clínica para recibirla.
Importancia del seguimiento clínico
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de realizar una evaluación clínica rigurosa y un seguimiento periódico en pacientes con fibrilación auricular.
La correcta indicación del tratamiento anticoagulante, el ajuste adecuado de las dosis y la monitorización clínica permiten reducir el riesgo de complicaciones como el ictus o los eventos hemorrágicos.
Además, los estudios basados en datos de práctica clínica real contribuyen a identificar áreas de mejora en la atención sanitaria y a reforzar la calidad asistencial.
Investigación clínica y compromiso con la calidad asistencial
La participación de profesionales sanitarios en proyectos de investigación clínica permite avanzar en el conocimiento médico y mejorar la atención a los pacientes.
Desde Oroitu, celebramos la contribución de nuestra hematóloga, la Dra. Mónica Fernández, a este trabajo científico, que aporta información relevante sobre la adecuación del tratamiento anticoagulante en pacientes con fibrilación auricular no valvular.
La investigación clínica es una herramienta fundamental para seguir mejorando la prevención de enfermedades cardiovasculares y optimizar el manejo terapéutico de los pacientes.




