La anemia durante el embarazo es una condición frecuente que puede pasar desapercibida, pero cuyo impacto en la salud de la madre y del bebé hace fundamental su detección y tratamiento oportunos. A medida que avanza la gestación, las necesidades de hierro aumentan considerablemente y, si no se cubren, pueden aparecer niveles bajos de hemoglobina.

¿Qué es la anemia en el embarazo?

Hablamos de anemia cuando la sangre tiene menos hemoglobina de lo normal, lo que significa que transporta menos oxígeno a los tejidos. Durante el embarazo, el volumen de sangre de la mujer aumenta para sostener el crecimiento del bebé y la placenta, y esto hace que las necesidades de hierro sean mayores.

La causa más frecuente de anemia durante la gestación es la anemia por déficit. Más de un 50% de las anemias en este periodo se atribuyen a un déficit de hierro, seguidas en frecuencia por las anemias por déficit de ácido fólico.

Aunque existe una “anemia fisiológica” leve por la dilución de la sangre, cuando los valores bajan más de lo esperado hablamos de anemia gestacional, que requiere seguimiento y tratamiento.

¿Por qué es tan frecuente en el embarazo?

La anemia es común en la gestación por varios motivos:

  • El bebé necesita hierro para desarrollarse
  • La placenta consume hierro
  • Aumenta el volumen sanguíneo materno
  • Muchas mujeres ya tienen reservas bajas antes del embarazo
  • La dieta puede no aportar suficiente hierro

La forma más habitual es la anemia ferropénica, causada por déficit de hierro.

Síntomas de la anemia en el embarazo

En muchos casos no produce síntomas claros y se detecta en los análisis prenatales. Cuando aparecen, los más habituales son:

  • Cansancio o debilidad
  • Palidez
  • Sensación de falta de aire
  • Mareos o dolor de cabeza
  • Palpitaciones

Estos síntomas pueden confundirse con molestias normales del embarazo, por lo que los controles analíticos son esenciales.

¿Puede afectar al bebé?

Sí. Cuando la anemia es moderada o grave y no se trata, se asocia a:

  • Mayor riesgo de parto prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Menores reservas de hierro en el recién nacido
  • Posibles efectos en el desarrollo neurológico

En la madre también puede aumentar la fatiga, el riesgo de infecciones y la mala tolerancia a pérdidas de sangre en el parto.

Cómo se diagnostica

La anemia se detecta mediante un análisis de sangre durante los controles prenatales. Los parámetros principales son:

  • Hemoglobina
  • Hematocrito
  • Ferritina (indicador de reservas de hierro)

La ferritina es especialmente importante porque permite saber si realmente existe déficit de hierro.

Tratamiento de la anemia en el embarazo

El tratamiento depende de la causa y la intensidad:

  • Suplementos de hierro por vía oral (lo más habitual)
  • Hierro intravenoso si la anemia es moderada o hay intolerancia digestiva
  • Suplementos de ácido fólico o vitamina B12 si hay déficit

Con el tratamiento adecuado, los niveles suelen mejorar en pocas semanas.

Alimentación rica en hierro durante el embarazo

La dieta es clave tanto para prevenir como para tratar la anemia.

Alimentos con hierro de mejor absorción

  • Carne roja
  • Pollo y pavo
  • Pescado
  • Mariscos

Alimentos con hierro vegetal

  • Lentejas y garbanzos
  • Espinacas y verduras de hoja verde
  • Frutos secos
  • Cereales enriquecidos

Consejos para mejorar la absorción

  • Combinar hierro con vitamina C (cítricos, kiwi, tomate)
  • Evitar té o café con las comidas
  • Separar el hierro de lácteos y calcio

¿Se puede prevenir?

Sí. La prevención incluye:

  • Control prenatal regular
  • Suplementación de hierro cuando el profesional lo indique
  • Alimentación equilibrada desde antes del embarazo
  • Detección precoz de mujeres con riesgo

Cuándo consultar

Es importante consultar con el profesional sanitario si aparecen síntomas intensos, si hay intolerancia al hierro o si la anemia no mejora con el tratamiento.

La anemia en el embarazo es frecuente, pero también prevenible y tratable. Los controles prenatales, una alimentación adecuada y el tratamiento cuando es necesario permiten proteger la salud de la madre y favorecer el correcto desarrollo del bebé.

Si te han diagnosticado anemia en el embarazo o tus depósitos de hierro están bajos, una valoración profesional puede ayudarte a corregirla de forma eficaz y segura.

Un tratamiento adecuado mejora tu bienestar y previene complicaciones maternas y fetales.

Si quieres revisar tu caso de forma personalizada, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo a través de nuestra página de contacto

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